Y Mestalla no dictó sentencia. Como en unas elecciones, se podría hablar de voto en blanco, nulo y abstención generalizada. Con un campo semivacío y en un ambiente enrarecido terminó la temporada para el Valencia CF.
Lo ocurrido ayer me llena de tristeza. Cuando una afición está rabiosa es símbolo de que ve capacidad para reaccionar, ve que puede haber una vuelta de tuerca sobre una situación y espera que las decisiones que se tomen sean por el bien del club. Dicen que duele más la indiferencia que las críticas o las alabanzas. Si criticas a alguien o te enfadas, sabes que ese alguien (o algo) te importa y te cabreas porque eso que tanto te importa no marcha bien o hace cosas que no te explicas. Si lo alabas, también te importa, lógicamente.
Pero el verdadero problema es cuando llegas al extremo de decir, me da igual. Eso se vivió ayer en Mestalla, sabemos de sobra que la decisión que haya que tomar respecto al equipo no depende de nosotros, sino de Juan Soler y él mismo, junto con los medios de comunicación divididos los que han hecho que los aficionados nos quedemos al margen.
Con toda esta polémica, la parte deportiva ha quedado en segundo plano y que a nadie se le escape los tres últimos partidos del Valencia. Repaso del Villareal, del Levante y empate ante la definitivamente descendida Real Sociedad.
Además, ayer se dieron consignas desde el Club de que no se permitieran pancartas en contra de Quique o de Carboni. Sin duda, se temía por la respuesta de la afición en esta última jornada. Esto sin duda es lo más indignante. Los que tenían claro hacía que lado iba su voto no tuvieron la oportunidad de pronunciarlo. Es para hacérselo mirar (los dirigentes). Ellos sabrán por qué lo hicieron.
Así pues, yo creo que lo justo es dejar que esto lo lleve quién deba hacerlo.
Nosotros, los socios, peñistas, abonados, aficionados, abandonamos esta guerra. Nosotros, los que seguimos al Valencia, que nos desplazamos (los que puedan), que lo seguimos desde Mestalla o por la tele, los que nos gastamos los duros con la camiseta año tras año, los que inculcamos a nuestros hij@s este sentimiento valencianista, abandonamos esta guerra. Lo único que pedimos es que se nos den armas para luchar la temporada que viene. Es lo poco que nosotros exigimos, porque para mandar ya están otros.
Lo ocurrido ayer me llena de tristeza. Cuando una afición está rabiosa es símbolo de que ve capacidad para reaccionar, ve que puede haber una vuelta de tuerca sobre una situación y espera que las decisiones que se tomen sean por el bien del club. Dicen que duele más la indiferencia que las críticas o las alabanzas. Si criticas a alguien o te enfadas, sabes que ese alguien (o algo) te importa y te cabreas porque eso que tanto te importa no marcha bien o hace cosas que no te explicas. Si lo alabas, también te importa, lógicamente.
Pero el verdadero problema es cuando llegas al extremo de decir, me da igual. Eso se vivió ayer en Mestalla, sabemos de sobra que la decisión que haya que tomar respecto al equipo no depende de nosotros, sino de Juan Soler y él mismo, junto con los medios de comunicación divididos los que han hecho que los aficionados nos quedemos al margen.
Con toda esta polémica, la parte deportiva ha quedado en segundo plano y que a nadie se le escape los tres últimos partidos del Valencia. Repaso del Villareal, del Levante y empate ante la definitivamente descendida Real Sociedad.
Además, ayer se dieron consignas desde el Club de que no se permitieran pancartas en contra de Quique o de Carboni. Sin duda, se temía por la respuesta de la afición en esta última jornada. Esto sin duda es lo más indignante. Los que tenían claro hacía que lado iba su voto no tuvieron la oportunidad de pronunciarlo. Es para hacérselo mirar (los dirigentes). Ellos sabrán por qué lo hicieron.
Así pues, yo creo que lo justo es dejar que esto lo lleve quién deba hacerlo.
Nosotros, los socios, peñistas, abonados, aficionados, abandonamos esta guerra. Nosotros, los que seguimos al Valencia, que nos desplazamos (los que puedan), que lo seguimos desde Mestalla o por la tele, los que nos gastamos los duros con la camiseta año tras año, los que inculcamos a nuestros hij@s este sentimiento valencianista, abandonamos esta guerra. Lo único que pedimos es que se nos den armas para luchar la temporada que viene. Es lo poco que nosotros exigimos, porque para mandar ya están otros.
2 comentarios:
En resumen: estamos quemados, sabemos que no pintamos nada y sólo se nos usa de vez en cuando para justificar decisiones sin quemarse los que deben tomarlas (es decir... lo ceso por la presión de la afición... nooooooooo, salid señores que mandais y decidlo clarito: en mi casa -por las acciones- hago lo que me sale de los cojones... que es la realidad dicha en plan directo y vulgar)
Little
Ayer en Mestalla fué una tarde rara de verdad. Poca gente, poco en juego y un empate contra un segunda. Que triste final de año.
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