viernes, 15 de junio de 2007

Más vale tarde que nunca

Parece que tanto Quique como Albelda están sentando la cabeza ahora que ha terminado la temporada. Lástima que no fuera antes y nos hayamos tenido que tragar el culebrón de la mejora de contrato del jugador de La Pobla y que no hayamos visto a un Quique más cauto a la hora de hacer declaraciones.

Quizás, Juan Soler les ha puesto los puntos sobre las íes para conseguir por fin un poco de cordura a esta situación, o quizás para evitar un posible clamor general este domingo contra la Real Sociedad.

David Albelda comentó, por fin, que va a dejar el tema de la renovación en manos de su representante: "Firmaré lo que el presidente me ponga delante".

Toda una declaración de intenciones y ganas de que termine de una vez esta situación que sin duda ha dañado su imagen. Son muchas las críticas recibidas por parte de aficionados que no entienden ese "culo veo, culo quiero" del capitán valencianista. Recordemos sin ir más lejos que los Yomus se lo recriminaron en el entrenamiento del otro día y que provocó un cruce de palabras con David.

El capitán, que verá mejorado su contrato pero no hasta las cifras que pretendía -los incentivos se le pondrán en el contrato como un fijo, pero nada más-, indicó que «he sufrido un desgaste personal importante. Mi rendimiento en la primera parte de la temporada fue bueno pero es difícil dar el nivel que tengo cuando estás inmerso en esta situación y por eso pretendo no desgastarme en cosas que no me ayudan», concluyó.

En cuanto a Quique, tuvo una "charla" bastante agradable y humanizante con peñistas del Valencia CF en la cena que organizó la Agrupación de Peñas.

Hizo un gran ejercicio de autocrítica y dejó entrever cuáles son sus intenciones para la próxima temporada. Intentar igualar las estadísticas de los partidos jugados en Mestalla y fuera. Marcarse el puesto de Liga de Campeones como una obligación y no como un objetivo, para de esa forma poder aspirar a todo. Habló una vez más de los lesionados y de su intención inicial de hacer unas rotaciones para dar minutos a todos los jugadores.

Quique se mostró sereno y hablador, también es cierto que nadie tuvo "mala leche" para hacerle preguntas después de la cena. De todos modos, parece que ha cambiado el discurso. Para muestra, un botón: "En el colegio me enseñaron a hablar, ahora tengo que aprender a callarme".

Bravo. Ahora esperemos hechos de los dichos.

1 comentario:

Saryon dijo...

A ver si es verdad que aprende a callar :D